El gobierno de EL ILUMINADO se despide de la presidencia de la Unión Europea pasando de largo sobre casi todo, y lo último es la Reforma del Mercado Laboral.
Lamentablemente, el tiempo para una reforma parcial pasó hace mucho. Se nota que el paso de este gobierno no está acompasado a los tiempos que vivimos, y van adoptando medidas necesarias con 3 o 4 años de retraso. Y todavía se permiten decir que el Partido Popular protesta por algo que antes creía necesario.
Y tienen razón, pero no por los motivos que explican (o que intentarán explicar, para eso dejaron salir nuevamente a Antonio Miguel Carmona de la nevera) sino porque eran medidas de otro tiempo y para otra situación. Con 4 millones de parados, ó más, o se es drástico, o ya es tarde.
La combinación de una normativa sobre despidos excesivamente rígidas, el excesivamente generoso y falto de rigor de la administración en su reparto de las prestaciones por desempleo, y lo politizado y fuera de la realidad de la negociación colectiva eran una receta para el desastre. Y este parche poco la ha cambiado.
¿ Y cual era la respuesta correcta a la necesaria Reforma de la RIGIDA Ley de Contratación Laboral?. Pues no es tan difícil:
- Eliminar la indemnización por despido vinculada al salario y relacionarla con la productividad del trabajador dentro de la empresa.
- Que fuera tan simple como sea posible, de manera que las empresas necesiten pocos o ningún abogado para averiguar qué hacer.
La reforma publicada por el Presidente Rodriguez hoy no cumple para nada con estas condiciones. España necesitaba una nueva ley, una ley clara, sencilla y racional que ofreciera a las empresas la confianza necesaria para crear puestos de trabajo a la vez que ofreciera a los trabajadores el nivel de seguridad que demanda la sociedad.
Más y mejores cursos de formación, preferentemente administrados por las empresas donde desempeñan su labor los trabajadores, y no los sindicatos, eran esenciales.
Y un nuevo trazado completo del papel sindical en la negociación colectiva que pudiera inyectar nueva vida a la economía española y, por ende, a la vida política.
El problema de fondo es simple: el vínculo entre la remuneración, la seguridad y la productividad se ha roto en España, gracias a las instituciones existentes. Hasta que se restablezca, España seguirá siendo una economía líder en baja productividad.
Los problemas de competitividad aseguran devaluaciones crónicas imposibles de resolver. Durante los últimos 30 años hemos aplicado tiritas y agua oxigenada a instituciones que nunca han trabajado y presentaban un claro estado de gangrena.
Era el momento, era la hora de tirarlas y empezar de nuevo.
Lamentablemente, en este proceso perderemos nuevamente 2 o 3 años preciosos.
Si, las grandes corporaciones aplicarán el dicho que de lo perdido saca lo que puedas, y abrazarán con entusiasmo la rebaja del pago de indemnizaciones a 33 días, y todo eso. Ellos tienen grandes bufetes que saben mucho de clausulas de descuelgue, arbitrajes y demás tecnicismos. Ahora los trabajadores de esas corporaciones si que están jodid…..
Pero para el pequeño empresario y para el parado es, simplemente, la puntilla. Allá cada uno con su responsabilidad.
Rezaba un anuncio del Banco de Santander que el descubridor de los grandes avances del futuro sería el joven que hoy se estaba formando.
Es muy seguro, pero poca pinta tiene ...... que sea un español.
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