Que Asturias es tierra de bravos, no tiene matiz de discusión ninguna.
Pero que los asturianos nunca hemos sabido sacar beneficio de esa bravura es, a la vista de los acontecimientos , un hecho innegable.
Según las últimas encuestas acerca del signo político que podrá derivar en Asturias a partir de las próximas elecciones, una mayoría suficiente se inclina por darle el gobierno al partido que , a primera vista, mejor puede defender los intereses económicos de los asturianos en el corto plazo, que es el nuestro, y cada vez el de más gente , el Partido Popular.Esta tendría que ser la respuesta a las preguntas principales que nos hacemos los ciudadanos de esta tierra acerca de nuestro futuro social, económico, laboral y familiar.
Asimismo, los afiliados y simpatizantes del Partido Popular creíamos que ésta era la respuesta a las preguntas acerca de la formación de un posible gobierno dirigido desde dentro del partido hacia la sociedad y en total involución con ella, retornando al camino del sosiego, la generosidad y el sentido común.
Pero mira por donde, La Nueva España se descuelga hoy con una página en la que se personaliza la vida futura del PP en la figura de una sola persona, que por más que sea o haya sido, sigue siendo una persona.
Y ¿cuántos de los encuestados en el famoso sondeo respondían pensando en una persona?
Lo que necesita Asturias no son personalismos , que los habrá, sino ejemplaridad ; ni pueblerismo, que lo habrá, sino rigor intelectual ; ni vendettas, que las habrá, sino concordia y unidad.
Lo que pide Asturias a gritos es un partido unido, sin fisuras y con el claro objetivo de ganar las elecciones y gobernar, defendiendo a un-a líder, sea quien sea, pues su objetivo siempre será la defensa de las libertades individuales y colectivas, el respeto a las leyes del mercado, la honestidad al servicio de los intereses generales de España y particulares de Asturias y el progreso en el estado del bienestar de todos y cada uno de los ciudadanos. O no?
Dice el refrán que “ojos que no ven, corazón que no siente”. Así que estimados dirigentes populares, hágannos el favor de negociar ocultos a la vista, así nuestro corazón no se resentirá.
Aunque una definición de la política sea que "es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos" ….. este no es el momento.
Es posible que el electorado socialista responda al estilo zafio en la forma de actuar de sus dirigentes; pero tiendo a pensar que es esa precisamente la diferencia entre ambos : la zafiedad frente a la dignidad, la vaciedad dialéctica frente al argumento mordaz, la imagen por la imagen frente a los hechos.
Precisamente ahora que creíamos que teníamos todas las respuestas, por favor, no nos cambien las preguntas.
Queremos PP. Alto y claro.
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