lunes, 26 de abril de 2010

GRANDES REPRESENTANTES PARA UNA GRAN REPRESENTACIÓN

Durante la representación teatral de la obra “ La inocencia del Juez se demuestra con algaradas callejeras” en las calles de Madrid, dirigida por Pedro Zerolo , e interpretada por Pedro Almodóvar, José Sacristán y Pilar Bardem , en sus principales papeles, y con Cayo Lara, Gaspar Llamazares, Gregorio Gordo y José Luis Centella como actores secundarios, tuvieron lugar ciertas manifestaciones de expontaneidad que deben ser dignas de respuesta, por lo menos por mi parte, al ser dirigidas contra cualquiera que sea militante, votante o simple simpatizante del Partido Popular.

Las frases más repetidas fueron “donde están, no se ven , los fascistas del PP” y “hay que ilegalizar al partido popular”.

Dice el refrán “Dios los cría… y ellos se juntan”. Y así debe ser, pues los artistas principales y los figurantes son nuevos millonarios al albur de jugosas subvenciones obtenidas mediante la esquilmación del sufrido contribuyente.

Y como yo me siento esquilmado, y todos ellos se juntan diciendo “……, amigo, el pueblo está contigo”, he de pensar que las subvenciones y prebendas debieron y deben ser muy jugosas para todos los componentes de esta representación , y operando con estas premisas en un silogismo tendremos :

• si todos los actuantes de la representación perciben o han percibido subvenciones y/o prebendas;
• y todos los actuantes definen en su defensa a uno de los suyos como amigo,
• la conclusión sería que ese amigo también percibió prebendas y/o subvenciones de los mismos que los otros.

Es curioso, 4.700.000 parados y más de un millón mayor de 45 años; anuncios de que los jóvenes sin formación no tendrán futuro laboral ninguno; aumento del número de pobres en España, incluidos niños y ancianos; aumento del número de deshaucios en 180.000 casos; patrimonios importantes creados desde la representación (¿de joyas?) aún no aclarados;  etc, etc, etc; y la movilización surge a favor de alguien que cuenta con todo para poder defenderse solito, tales como el conocimiento del ordenamiento jurídico vigente y la solvencia financiera suficiente para pagarse el mejor abogado. Una situación parecida a la de la mayoría de nosotros, no?.

No puedo por menos que recordar que lo que sucedió allá por el año 1931, en lo que se llamó “la Gran Sonada”. Comenzó también con una algarada de unos cuantos “republicanos demócratas revolucionarios” contra, por supuesto, quien no iba a ofrecer resistencia. Muy valientes.

Ahora parece que se quiera repetir lo mismo, ya tenemos las banderas, los voceros y el silencio del Gobierno. Solo faltan los ejecutores …….. y esta vez no serán conventos.