Se acerca el día D y los partidos políticos van calentando motores. Bueno, no todos, parece que el PSOE necesitar quemar los motores a lo que se desprende de sus declaraciones :”El miedo es el mayor adversario en estas elecciones”, señala Javier Fernández , “er candidato azturiano”.
Y remató: «Esta crisis no se va a llevar por delante lo que tantos años nos ha costado construir».
Supongo que se referiría a la cantidad de chiringuitos que laboriosamente, mes tras mes, año tras año, han tejido bajo una red de clientelismo y que ahora que no hay dinero (por la crisis) se empieza a desmoronar, llevando a algunos -“injustamente, seguro” - a la mismísima cárcel de Villabona. Ustedes los han construido..sí , eso es seguro; pero costar, lo que se dice costar, nos ha costado a nosotros , no a usted.
Y tiene razón en lo que dice el candidato: los asturianos tenemos miedo.. que digo.. pánico, pavor, alarma, recelo, desconfianza, desasosiego, recelo.. y un sinfín de vocablos que nos identifica a todos, sin excepción, los asturianos : “tememos que volváis a gobernar , de cualquier manera”.
Y estoy seguro que, aunque mayoritariamente los asturianos, al igual que la mayoría de los españoles, votaremos una opción no socialista, los votantes de centro derecha votaremos con miedo de que nuestro electorado natural no acuda ese día a las urnas.
Porque seamos sensatos, nadie con dos dedos de frente apostaría nuevamente por un gobierno socialista que tanto nos está haciendo sufrir económica y políticamente.
Pero siempre hay una base social que sustenta cualquier ideología. Una base que en una encuesta donde la opción fuera SI, NO ó NO SABE NO CONTESTA siempre elegiría esta última opción si la pregunta fuera relacionada con su conocimiento acerca del razonamiento o pensamiento político con que se presentan las candidaturas de cada circunscripción a elegir.
Pero que ese día, que precisamente se pregunta eso por escrito, ese día contesta SI ó NO con el mismo razonamiento con el que respondería un niño cuando se le pregunta si quiere más a su padre o a su madre.
La abstención será sin duda el enemigo a batir en esta campaña.
Los socialistas asturianos intentarán, como vemos en sus dirigentes últimamente, calentar la campaña con insultos y descalificaciones hacia la derecha, aunque con la presencia de FAC e IDEAS en el panorama político, no han encontrado aun un calificativo que utilizar , pues si antes nos decían al PP derecha extrema y rancia, al presentarse su genuino representante (según ellos, por lo del doberman) por el FAC, ese discurso se diluye entre “tantas derechas”.
¿Y el PP donde se aloja? Pues donde siempre estuvo. En el centro, tal y como recogen sus estatutos. El PP como pensamiento político nunca se ha movido. Es el SOL político dentro de un firmamento cambiante de nombres y programas.
Los que antes eran derecha dura, ahora son reformistas asturianos; los que antes eran progresistas de izquierda ahora son defensores del reequilibrio territorial y protectores de los empresarios (vaya, los causantes de la crisis, según ellos) para que apuesten por Asturias.
Y , en medio, con un discurso natural, sin cambiar el paso, el Partido Popular que va desgranando un proyecto electoral ilusionante, con medidas naturales, sin ocurrencias de última hora y con un claro objetivo : el despegue de nuestra región originando el “estado de bienestar asturiano” que será modelo a imitar en otras regiones a la vuelta de unos pocos años.
Por tanto, Don Javier Fernández, no tenga miedo. Cuando el Partido Popular asuma la presidencia del Gobierno del Principado y su hoy candidata Dª Isabel Pérez Espinosa sea su presidenta, usted y todos los suyos ganarán con el cambio porque , mal que les pese, el PP gobernará también para ustedes, para todos , porque busca el bienestar de todos y cada uno de los Asturianos, no solo de unos pocos como es el caso de la situación que se da en cada comunidad donde ustedes gobiernan.
Y a eso es a lo que debe usted tener miedo, a que esta vez la careta se la quiten a ustedes cuando dentro de unos meses la mayoría de los asturianos piensen “ menos mal que esta vez no hubo motivos para creer”.
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