Podemos llegar a pensar que resulta cómico el acontecimiento planetario de ayer , en la Cámara del Senado, donde diferentes individuos de una misma nación necesitaron de un traductor para poder entenderse.
Pero no debe ser así. El ser humano se caracteriza por repetir, de forma exagerada, errores del pasado. Y como nuestra historia, la del ser humano, es lo suficientemente antigua como para responder a cada nueva situación con experiencias pasadas o, como mínimo, con relatos más o menos verídicos no exentos de moraleja, hemos de recordar como en el Génesis (11,7,1;) se relata que los hombres, reunidos en la llanura de Shinear, después del Diluvio, resolvieron levantar una torre gigantesca para llegar al Cielo. Dios (Yahvé), al ver lo que intentaban, obstaculizó sus planes "confundiendo sus lenguas" de modo que los obreros no pudieran entenderse entre sí. Al quedar incapacitados de trabajar de común acuerdo, los constructores abandonaron la empresa y se dispersaron en diferentes direcciones.
Los acontecimientos acaeidos ayer en el Senado parece que responde más a la intención de alguien que se considera por encima del BIEN y del MAL - EL ILUMINADO DE LA MONCLOA - de plantear su estrategia de permanencia en base a conseguir que todos los que desean llegar hasta Él confundan sus lenguas , de modo que abandonen la empresa de construir una España nuevamente rica y próspera al no poder ponerse de acuerdo para trabajar en común.
Y a fé que lo está consiguiendo. Sólo falta que nos dispersemos.
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