El fracaso de la opción del Partido Popular debemos analizarla desde la autocritica , con el más absoluto de los respetos hacia los integrantes de las candidaturas y hacia los miembros de las Juntas Directivas Regionales y Locales , pero con el máximo rigor que merecen a raíz del resultado de esta segunda vuelta que parece haber puesto a cada uno en su sitio después de todo.
No se trata de hacer leña del árbol caído, ( ya escribí en mi anterior blog que la derecha unida gobernaría Asturias, leer aquí) sino más bien de extraer conclusiones sobre el porqué de estos resultados más allá de la simpleza habitual achacable a la mala suerte, al cambio de hora, a la cizaña de unos u otros, etc.
La inmensa mayoría de los votantes no está sujeta a reglas de partido ni entiende de intrigas ni ajustes de cuentas, simplemente analiza comportamientos y actitudes de sus dirigentes y conforma su juicio, emitiendo su veredicto cuando le dejan , bien sea votando determinada opción o no acudiendo a las urnas (que es otra forma de emitir veredicto).
Ayer sucedió un poco de todo (abstención y sentencia) que yo intentaré comprender y explicar desde la óptica de mi municipio, donde el Partido Popular, la organización donde milito, recibió un duro varapalo con la pérdida del 29% de los votos en razón a las últimas elecciones de Mayo de 2011, es decir, anteayer.
Una gran parte de los populares de SMRA , o no fue a votar, o inclinó su voto hacia "otra" opcion política. El PSOE aumento su porcentaje de votos (41,83% frente al 38,38% de 2011) y el PP disminuyo este porcentaje (desde el exiguo 20,18% al 16,63% de ayer).
¿Y porque hemos perdido votantes? Pues como parece obvio, porque la forma en que se presentan nuestras propuestas no resultan atractivas ni tan siquiera a nuestros propios votantes .
Y es que SMRA no ha podido abstraerse al maldito personalismo político que rige el PP desde hace mas de una década, acentuándose últimamente en un enroque donde al militante o simpatizante no se le deja foro alguno donde expresar sus inquietudes , que se manifiestan de la única forma posible que tiene: en las urnas. Y ahí ya no hay posibilidad de argumentación contraria que valga, pues el veredicto ha sido dictado.
El fracaso del PP de SMRA es sintomático del fracaso del PP en Asturias. Es un fracaso basado, sobre todo, en la aplicación del aislamiento para el que difiere de la opinión llamemos "oficial".
Un fracaso basado en la creencia de sus dirigentes de que el trabajo dentro de un partido consiste en el mercadillo y el pasquín durante 15 días con caras sonrientes, que muchas veces son mas muecas que otra cosa, o en la permanencia constante en las dependencias del partido en un sinsentido que persigue mas la adulación que la crítica.
Un fracaso basado en el ejercicio político realizado por unos pocos que vitorean a "sus líderes" y donde no se desea escuchar ni debatir nada que no sea acorde al plan preconcebido por esos pocos que ocupan, como no podía ser de otra manera dentro de ese esquema personalista, todos y cada unos de los órganos de representación del partido.
Y la consecuencia práctica de este proceder es el desánimo dentro de nuestras propias filas, desánimo que se traslada al votante que huye de nosotros porque comprende que con este proceder no hay remedio. Un votante que sabe perfectamente distinguir entre el gesto que sale del corazón y la mueca forzada.
¿ Y cuál es la solución ? Está claro que el partido popular de SMRA no puede seguir igual que hasta ahora, lo mismo que en Asturias el PP tampoco puede seguir de la misma manera.
Se necesita una refundación del partido en todos los ámbitos, y en el ámbito local también ha de ser ejercido de una u otra forma.
Tras el resultado de las últimas elecciones de Mayo escribí que era un suicidio el que los responsables de la tragedia política popular recogieran sus escaños (por vergüenza) en el parlamento asturiano como signo de respeto y reconocimiento de los errores cometidos.
El PP nacional enmendó tal error en las nuevas listas... pero parece que el daño ya estaba hecho y era tarde.
Hoy ya el cambio de nombres apenas significa nada, es un cambio de actitud el que demandan nuestros votantes.
Esperar sentado a ver pasar el cadáver del enemigo se ha demostrado, simplemente, un fiasco.
Las empresas no esperan a que cierren los negocios la competencia para ofrecer sus productos, luchan día a día en el mercado para que el usuario elija los suyos antes que los de los demás. Y para ello despliega todo su saber hacer con ese objetivo.
No podemos esperar a que el elector contrario se muera o desaparezca. Una visión tan simplona solo puede proceder de mentes igualmente simples (lo que desgraciadamente abunda sobremanera en nuestras filas).
Abrirse más al elector no solo durante quince días de campaña, si no desde hoy mismo, recogiendo su sentir real parece el camino adecuado para recoger los frutos deseados dentro de unos años .
Alguna vez los partidos deberán mirar a su entorno en vez de a su propio ombligo. Los que lo han hecho, han comenzado a sentar sus bases solidas para el futuro.
El nuevo PP de SMRA debiera comenzar a escuchar un poco más , siendo el modelo a seguir por el resto del PP astur o , inevitablemente, recogeremos lo sembrado en un futuro no muy lejano.
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