El próximo jueves parece que se nos deshojará la margarita del candidato en Asturias del Partido Popular.
La cosa pinta tremenda:
Por una parte, si el candidato es nuestro Presidente actual, D. Ovidio Sánchez Díaz, significaría que se ratifica la errática política popular en Asturias desde las últimas elecciones municipales. Todos sabemos que si encabeza la candidatura Ovidio, eso significaría que la generación de los 40 (aquella que se gestó como el cambio del cambio en el PP asturiano en 2008) estaría totalmente desautorizada, es decir, finiquitada políticamente. Si por el contrario se designa a un candidato "de fuera de la estructura actual del partido asturiano", (algunos le llaman paracaidista a esta figura, a mi me gusta llamarlo "liquidador") significaría que toda, repito TODA, la actual Junta Regional debería desaparecer ante tal desautorización ante Génova, pues si nadie vale para candidato, ¿que confianza podemos depositar los afiliados de que "valgan para otra cosa"?.
Por contra, si se nombra a alguien de la generación de los 40, parece que podría iluminarse el túnel que nos lleva irremediablemente al abismo electoral y cosechar un resultado "defendible" frente al electorado , pero sería todo un descabello para la figura del alcalde de Oviedo, verdadero mullidor de todo lo ocurrido en el PP asturiano, para lo bueno unas veces, para lo malo últimamente.
Y si al final se nombra a alguien , de dentro del Partido Popular Asturiano , digamos "afín" a las posiciones casquistas, implicitamente se está reconociendo el error del 31 de Diciembre pasado, y todos pensaremos que para una copia, mejor el original .
En fin, parece que hagan lo que hagan desde Génova... la suerte está echada. Sólo nos queda trabajar para superar, por lo menos, a Izquierda Unida, que con el cartel de D. Gaspar Llamazares también hacen todo lo posible por allanarnos el camino.
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