Seguramente , la frase más común en cualquier tertulia “social” hoy en día sea que “estamos en crisis” ó, como me decía mi hijo pequeño el otro día ante mi negativa a sus pretensiones de chucherías : “odio la crisis”. Obvio resulta que fue como consecuencia de que mi explicación por la negativa iba en camino de la primera frase , más como un acto reflejo que como razonamiento intelectual para denegar su petición.
Sea como fuere, el caso es que todo el mundo habla de crisis. Crisis de valores dicen los dedicados a la juventud, crisis del espíritu hablan los responsables de las parroquias, crisis social hablan políticos y demagogos – o políticos demagogos –, y como no, crisis económica .Hay quienes ya están cansados de escuchar hablar sobre crisis, aunque saben de ella. Pero como son conscientes de que esta crisis es especialmente compleja, entonces la mejor la salida es el silencio.
Ahora bien, si es cierto que hay confusión y falta de claridad ante la crisis, también es imprescindible que se trabaje por analizar con "la cabeza fría" las situaciones que vivimos.
Por ello es necesario que profundicemos en la reflexión sobre el tema.
Toda persona, independientemente de su cultura, raza, lengua o ideología; y sin que intervenga tampoco su nivel de estudios, ni nada por el estilo, se mueve de determinada manera ante los diferentes estímulos, de acuerdo a aquello que le sea más propicio a sus intereses.
Pero quienes han tenido acceso a educación reglada, pueden elaborar de manera más planeada y reflexiva esa lista de cuestiones y circunstancias que más le convienen.
A esta elaboración planeada y consciente de aquello que más nos conviene recibe el nombre de "Escala de Valores", siendo el resto , es decir, aquellos que se ejecutan de forma casual denominados como “valores” , estando presentes en el individuo aún no siendo éste consciente de ellos.
Durante estos últimos años, se ha venido hablando inicialmente de la pérdida de valores y luego de la relativización de los valores, hasta el punto que los valores antiguos y las seguridades que de ellos se derivaban, se veían amenazadas.
Las cosas fueron evolucionando en la humanidad, de tal manera que esta escala de valores, que ha sido reflexionada y asumida de manera consciente, fue contando con el reconocimiento social de algunas mayorías, y es a lo que reconocemos como la ética.En el día de hoy, se ha perpetrado en España un acontecimiento que indudablemente hará replantearse la “escala de valores “ que , reflexionada y conscientemente , habíamos asumido tras varios milenios de debate, experiencia y puesta en práctica : la llamada Ley de Reproducción Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo ó simplificadamente “ la nueva ley del Aborto”.
En este caso, de nada han valido las quejas de millones de ciudadanos(hombre y mujeres), los análisis y estudios de científicos de gran reputación, y un sinfín de alegaciones sobradamente acreditadas acerca del error de aprobar un documento que afecta, no solo al individuo que toma la decisión, sino a todo aquel que , directa o indirectamente, pertenece a su entorno. Y lo hace además con rango de derecho , que se podrá ejercitar de forma discreccional por parte exclusiva de la hembra.
Dice la senadora Pajín, que esta ley no obliga a la mujer a abortar pero , añado yo, nada ni nadie le impide hacerlo.
Con esta nueva Ley, la Ministra Bibiana Aido y la Senadora Leire Pajín se fundieron en un cariñoso abrazo al que solo le faltó la "V" de la victoria.
Puede ser que para ellas solo sea eso, otra victoria, pero ellas también tienen valores , aunque quizás aún no son conscientes de ellos.
De momento, y por ley, la decisión sobre la vida o la muerte de un nuevo ser le corresponde únicamente a la hembra.
Ahora ya no tendrán nada más que hacer, y como Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, ahora , y por ley, podrán decir orgullosas : ........QUE DIOS ERA MUJER.
Supongo que a mi ....... solo me queda el silencio, y cuando vea un bebé , pensaré, ¡ que suerte tuviste esta vez!
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Hoy no es día para ironías.