El Teniente de Alcalde de San Martín del Rey Aurelio, D. César Núñez Llames, el pasado 12 de Abril, en una columna en La Nueva España titulada “Pequeños Gastos, Grandes Soluciones” indicaba que “todos los esfuerzos por mejorar la limpieza y, en consecuencia la calidad de vida, son insuficientes mientras algunas personas no adopten una mejor educación cívica y sin la colaboración de todos los ciudadanos de San Martín del Rey Aurelio”.
Resulta desconcertante para un vecino del citado municipio como yo que los responsables del Ayuntamiento, y en concreto los responsables de la gestión de infraestructuras y urbanismo trasladen la falta de limpieza del municipio al “vandalismo basurero” de los vecinos de este municipio.
El artículo en cuestión no sería tomado en serio por nadie medianamente ilustrado si no fuera porque coincide en el tiempo con la toma de posesión del nuevo Presidente del Gobierno y con su forma de hacer política con palabrería que oculta una ineptitud impropia de un responsable político y que se traslada a todos los ámbitos de gobierno, incluso los municipales.
El pasado día 8 de Abril, el Sr. Jose Luis Rodríguez Zapatero, en su calidad de candidato a la presidencia del gobierno, indicaba en su discurso de investidura cual era su idea de España y la basaba en tres aspectos fundamentalmente: la prosperidad, la decencia y la dualidad eficiencia/eficacia.
Para conseguir este ideal, proponía el candidato en su primer aspecto una retahíla de medidas cuantificadas en valor absoluto, a saber, devolución de 400 euros en el IRPF, elevación del salario mínimo a 800 euros, pensiones a 850 euros, atención a 650.000 personas dependientes, construcción de 1.500.000 de viviendas, etc, y así un innumerable baile de cifras cuantificables, como ya dije, en valor absoluto.
De la detenida lectura del mensaje del candidato me produce gran inquietud sobre todo esta forma de enumerar los objetivos perseguidos para conseguir su España Ideal.
Veamos, en los últimos meses hemos asistido a un vaivén de cifras entre las cuales una resalta sobre la demás en cuanto a lo insolidaria de su aplicación: el IPC ronda el 4,6%.
Efectivamente, el dato expresa una relación de magnitudes relativas a un solo concepto: el precio de los productos de consumo en euros. Esto es, de los 275.000 millones de euros de la partida de gasto (40%) dentro de la renta bruta disponible de las familias, 12.650 millones de euros no serán gastados en adquirir bienes, en mejorar la productividad o en gasto social, sino en pago de deuda. Llegados a este caso, una de dos, o disminuimos el consumo individualmente o reducimos el ahorro.
Ni que decir tiene que este dato obliga a replantearse el primer aspecto fundamental de la idea de España del Sr. Candidato, ¿Cómo prosperar si se reduce el consumo de las familias?¿Como prosperar con seguridad sin el respaldo que produce el ahorro?¿Cuánto va a crecer la renta bruta disponible de los españoles?
El segundo aspecto abordado por el candidato socialista se basaba en la decencia, incidiendo en tres puntos: solidaridad, igualdad de derechos y destierro de la discriminación.
Atendiendo a este discurso, he intentado buscar en la legislación aquellos hechos que permitan la insolidaridad, la desigualdad de derechos y la discriminación, y saben ustedes, resulta que no los hay porque un escrito de allá por el año 1978 lo prohibía, su nombre es CONSTITUCION ESPAÑOLA.
Resulta que ningún estatuto sectorial de los trabajadores indica que se pague más a un hombre que a una mujer, ni que por ser de tal o cual raza, o religión, deba acceder aún puesto de trabajo o a otro, y así sucesivamente. Lo contrario constituye , o delito o fraude de ley, de cualquier forma tiene su castigo contemplado.
Sin embargo, sí que existe un texto donde sucintamente se promueve la discriminación, aunque políticamente se denomina discriminación positiva , un eufemismo que encierra un circulo vicioso pernicioso para la sociedad y que , en buena parte , origina lo que se denomina violencia de género ( otro eufemismo pernicioso que confunde la paranoia con el sentido de posesión que conlleva tal acto violento, los maltratadores que terminan cometiendo un asesinato no lo hacen contra las mujeres por el hecho de serlo, sino contra una en concreto por su percepción de posesión).
Un ejemplo de esto es el caso del Presidente del PSOE vasco, D. Jesús Eguiguren, “condenado a 17 días de arresto menor por el TSJPV por haber golpeado a su mujer con las manos, un paraguas y un zapato durante una discusión” consecuencia de la cual su mujer sufrió hematomas y contusiones que tardaron en curar 20 días (Curri Valenzuela) y sin embargo, no tiene esta mujer desprotegida a 44 millones de personas dispuestas a plantar cara a este individuo, ni tan siquiera la del candidato socialista, D. Jose Luis Rodríguez Zapatero. Me imagino que este personaje no trata de igual forma a todas las mujeres por el hecho de serlo.
Por último, el aspecto de la España eficiente. Confunde el Sr. Candidato términos cuando se refiere a su idea de España. Un país, o una estantería, no son eficientes, solo las personas lo son.
Les voy a poner un ejemplo, el día 13 de abril de 2008, en el programa de La 2 “CON TODOS LOS ACENTOS” una chica de origen peruano y nacionalidad española preguntaba a la abogada como podría resolver que su madre, con permiso de turista de 6 meses, concedido hacía 4 meses, pudiera obtener un permiso hasta septiembre para poder atender a su hija hasta el comienzo de la guardería, pues ya no existía la posibilidad de solicitar una ampliación del permiso (derogado por el gobierno socialista). La abogada le contestó: “solicite usted la reagrupación familiar, antes de que le contesten habrá pasado tanto tiempo que seguramente ya estarán abiertas las guarderías y, en todo caso, si le contestan afirmativamente, pues muy bien, y en caso contrario, no estará en situación irregular hasta esa fecha”.
Sr. Teniente de Alcalde, la abogada ha sido eficiente, la administración (la ley administrativa), está claro, resulta ineficaz.
Y lo peor de todo no es que el Sr. Candidato no muestre el mínimo atisbo de coherencia en su alocución, sino que todos los miembros de su grupo están de acuerdo, con lo cual seguramente la política futura se basará en efectismo, y no en eficiencia.
Seguramente sus señorías se subirán el sueldo en el primer pleno del año, pero les aseguro una cosa, en eso serán eficientes y la medida será eficaz.
El Sr. Teniente de Alcalde de SMRA, imbuido por los designios de su líder nacional, también confunde ambos términos: precisamente porque existen actos vandálicos, gentes de mal vivir, maltratadores, etc., la administración debe crear leyes eficaces y los administradores deben ser eficientes en su aplicación para que los resultados sean percibidos por los ciudadanos de forma efectiva.
No nos eche la culpa a nosotros, D. Cesar, sea usted más eficiente. ¡¡Ya tenemos presidente!!